jueves 29 de octubre de 2009

...

Mis dedos no fueron hechos para los anillos. Tal vez no les gustan las ataduras. Tal vez tienen miedo al compromiso. Tal vez. Lo cierto es que cuando me atrevo a ponerme uno, tengo que estarlo cambiando constantemente de dedo o comienzo a sentir malestar físico. Tanto tiempo deseé un anillo. Quizás no tanto, pero lo quise y eso es suficiente para que la espera que sea parezca más larga de lo que es. El caso es que ahora no sé dónde ponerlo para que no me estorbe. Es un anillo lindo. Es un anillo raro. Es un anillo especial. Al principio pensé que me acostumbraría con el tiempo a ese constante recordatorio de que lo traigo puesto. Pero no. O tal vez no ha pasado lo suficiente, aunque parece más por el sentimiento de molestia. Maldita tendencia del tiempo por alargarse en los momentos más incómodos y desvanecerse en los más satisfactorios.

Me gusta ver mis manos y que esté ahí. Me gusta verlo y que la gente lo note y me lo diga. Pero por la noches, cuando me voy a dormir, viene ese instante de liberación en que lo pongo en la mesa o junto a la cama e instantáneamente soy yo. Soy libre y mis manos y mis dedos no tienen que seguir la infinita pelea de quién carga el peso esta vez. Y al mismo tiempo, en el constante cambiar de lugar, el portador abandonado siente esa especie de vacío de lo que estuvo y ya no está. Es un alivio y un echar de menos simultáneo. Queda el fantasma del anillo y ya no es lo mismo de antes. Lo quiero y ya no lo quiero.

Quién entiende a las mujeres, a los hombres, a los dedos y a la joyería.

Todo es absurdo e incomprensible.

sábado 3 de octubre de 2009

Feel like shit

Me he estado sintiendo un poco de la mierda últimamente.
Nada me emociona del todo (o ni un poco).
Las clases son las peores de toda la carrera (y mira que tienen buena competencia).
No estoy conforme con nada, sólo pienso en irme lejos de aquí, por más cliché que suene.
Estoy muy cansada.

Con todo y la opinión que tengo de los psicólogos, comenzaré a ir con uno.

Y para colmo de las cosas, no puedo concentrarme. No leo, no escribo (he aquí el pretexto de por qué esta cosa está tan abandonada).

Quisiera que las personas tuviéramos un botón como el de la computadora. Sleep. Luego regreso como si nada hubiera pasado. Pero ahora, sleep.

Oh si, ¡mamá!, ya se qué quiero ser cuando sea grande:
Quiero editar video. ¿Televisión?, ¿cortos?, ¿spots?, ¿documentales?, ¿películas?. No lo sé aún, pero ya es un gran gran paso.

Es lo único que está medio derecho en mi vida. Todo lo demás, tiene la esquina rota, como la primavera de Benedetti. ¿Será porque esté año me salté tres primaveras?.
Ok, random enough.

Me voy a dormir.

viernes 11 de septiembre de 2009

Volví...

...En forma de fichas.
Ok, después del "chiste" más usado del mundo, les aviso a ustedes queridos amigos imaginarios, que por fin tengo internet en mi casa (de hecho en todos lados, es de ese de usb) y por fin podré escribir o al menos intentarlo porque eso de escribir de día por algún extraño motivo no me sale.

Como últimas noticias:

-Estoy muy cansada.
-Me metí a capoeira de nuevo, en el taller de la universidad.
-También me metí a piano otra vez, intento sacar winter moon después de seis meses sin tocar nada de nada y teniendo sólo seis meses de experiencia, ja.
-El programa va saliendo, esta vez soy directora y editora, lo que no significa nada más que morir de sobre carga de trabajo.
-Hago cupcakes muy bonitos con una amiga de la universidad. Es mucho trabajo y gano como 30 pesos al día. Pero son muy bonitos.
-Nos darán un taller de Final Cut para empezar a editar como se debe y no andar jugando a que le sé a la Mac.
-No me gusta casi ninguna de mis clases, sólo tele. Estoy aprendiendo mucho y es muy divertido.
-¿Ya comenté que estoy muy cansada?.

viernes 4 de septiembre de 2009

Claustrofobia

Las cosas que realmente te cambian la vida son pequeñas. Chiquititas. Casi se podría decir que insignificantes. Un paso en otra dirección y no suceden. Agacharse a levantar una ramita y no suceden. Se van.
Pero pasan, contra toda lógica y secuencia de eventos. Pasan tan rápido que tardas un buen tiempo en darte cuenta que una cosa tan pequeña hizo un cambio tan drástico en ti.
Y entonces, cuando las cosas no son "como antes", "como siempre", "como estoy acostumbrada", o peor aún, cuando lo son, vienen las molestias. Profundas molestias de estar atorada haciendo lo mismo, de la misma forma y en el mismo espacio y tiempo.
Mismo mismo mismo. Igual igual igual.
Me asfixio, me ahogo.
Quiero dar el paso correcto, detenerme en el segundo preciso para que me alcance esa insignificante situación, esa que me regrese al cuerpo el pedacito que no sé en qué momento se me perdió.
Porque de eso estoy segura, se me perdió algo. Y aunque al principio apenas lo notaba y pensé que se me iría pasando con el tiempo, cada vez siento que esa partícula era la parte más importante de mi, la más necesaria.
Y la quiero de vuelta.

jueves 27 de agosto de 2009

M.

Yo tuve un gato una vez. Su nombre era Napoleón Mostaza, por asuntos diplomáticos de decisión de nombres. Algunas personas lo llamaban "balls", por la parte evidente de su cuerpo que resaltaba del resto. Yo le decía gato. Él me decía miau.
Era siamés. Le faltaba un pedazo de cola, nunca me contó por qué. Tenía una especie de lunar café en uno de los costados.
El día que llegó a la casa en una caja de madera que anunciaba "frágil", lo vi asomarse por primera vez, asustado por llegar a un lugar desconocido, para después volver a meterse a la caja que debió parecerle más agradable que mi sillón (que tiene un record mundial de incomodidad). Mi madre sólo preguntó por las pastillas para la alergia, pero dejó que se quedara.
Al principio me lo traje a Tijuana a vivir en el departamento, cuando vivía con un amigo. Se portaba bien. Cuando veíamos películas se quedaba viendo con atención y después de observar algún personaje por un rato, intentaba atraparlo con la pata. Se confundía mucho cuando chocaba contra el vidrio de la televisión y los pequeños personajes se le escapaban de las patas. Pero no se rendía, se quedaba mirando y después de un rato volvía a intentarlo.
Por las noches dormía en mis pies, hasta que comenzó un molesto ritual que terminó por expulsarlo del departamento: dormía tranquilamente durante casi toda la noche, pero aproximádamente a las cinco de la mañana, se mudaba a mi cabeza y comenzaba a rascarme con las uñas afiladas. Después de esto lo sacaba al pasillo y cerraba la puerta, lo que ocasionaba una interminable serenata de reclamos en idioma gato. Esta serenata no era muy bien recibida por mi compañero de casa, por lo que se acordó que el señor Napoleón Mostaza sería trasladado de sucursal hogareña a Ensenada.
Me extrañaba mucho. Cuando volvía los fines de semana me abrazaba una pierna y se tiraba a maullarme algo que supongo serían reclamos de abandono. Después cuando me acostaba en el cuarto de mi mamá (al cual no tenía permitido el acceso), se paraba en el marco de la puerta a pedirme que saliera del lugar prohibido, hasta que me cambiaba a mi cama y él se acostaba conmigo.
Estaba mejor en Ensenada porque era libre y tenía mucho espacio, aunque lo extrañaba mucho toda la semana.
Un día se fue.
Me puse muy triste.
Dos semanas después volvió.
Fuí muy feliz.
El proceso se repitió varias veces con espacios de desaparición cada vez más grandes hasta el último que aún no termina.

Estoy pensando seriamente en secuestrar uno de los gatos que viven frente a mi departamento y subirlo a mi balcón.

Una vez tuve un gato. Tendré uno de nuevo.

jueves 6 de agosto de 2009

Días nuevos.

Estos días han pasado demasiado rápido. El lapso de tiempo entre despedirse y reencontrarse queda como una mancha borrosa. Todo se me ha ido en visitar a mis amigos y comprar cosas para el departamento, en el que espero quedarme el próximo año y medio, que estoy harta de hacer y deshacer maletas cada seis meses. No me haría daño un poco de estabilidad para variar. Haciendo cuentas, en los últimos tres años he vivido por lo menos en ocho casas diferentes (aunque sólo estuve una semana en la casa gris, en intensidad cuenta más que muchas otras).
Eso es algo que me tiene bastante feliz, la idea de estabilidad (sólo por un rato, ya me cansará). El departamento ya va agarrando forma. Compré una mesa chiquita, un sillón de esos que más bien son bolas rellenas de bolitas, tazas grandes de colores y unos marcos curiosos para esta vez poner fotos y adornar las paredes, como señal de que planeo quedarme un tiempo.
Tengo una cama de verdad, para variarle a mi colección de los peores colchones del mundo. Todo lo de la cocina ya está. Así que está bastante habitable y listo para la fiesta de open house.
La verdad de las cosas es que ya quiero entrar a la universidad, todo el semestre pasado fueron como unas enormes vacaciones. Las mejores que he tenido, por cierto.
Generalmente la gente espera aventura y salir de la rutina, pero por ahora tengo ganas de un poco de calma.

A ver cómo me va en esta nueva temporada. Por lo pronto todos están invitados a tomar y vomitar desde el balcón en mi mini casa, pero no vengan todos a la vez que sólo tengo cuatro sillas y un sillón de bolitas.

Ah si, se aceptan regalitos decorativos :).

jueves 30 de julio de 2009

Volví

No me atrevía a escribir. Los útimos días allá y los primeros aca fueron demasiado exttraños. De hecho aún no me siento del todo orientada. Estoy como en el limbo.
Hace dos días tenía invierno y ahora estoy en verano.
Las mismas caras de siempre vuelven a aparecer.
Las caras que ya eran familiares desaparecieron indefinidamente.
Manejo de nuevo.
Estoy muy feliz por ver a toda la gente, pero al mismo tiempo me siento un poco en medio de la nada. Fuera de la realidad.

Sólo me falta verte a tí y espero que después de eso todo vuelva a su lugar.

Es raro volver a casa.

martes 14 de julio de 2009

No estaba muerta..

Estoy de fiesta!...

Bueno, son mis últimos días en Santiago y tengo que aprovechar, así que por eso no escribo nada ni me aparezco por ningún lado.

En resumen:
-Me cambié a una casa feliz, con gente feliz y fiestas infinitas.
-Vino un amigo de Ensenada y el jueves nos vamos a Argentina.
-Me la paso en fiestas todos los días.
-Hoy hice angelitos en la nieve.
-Mañana iremos a "decorar" la casa del loco :).


Los amo a todos.

domingo 5 de julio de 2009

Instintos asesinos

Hoy quiero que todo el mundo se caiga, que se destruya, que se termine.
Quiero que cada persona desaparezca, que se muera, que se extinga.
Y todo para estar segura de que ella desapareció.
Ella, con todas sus virtudes, con toda su superioridad, con toda su perfección.
Que se acabe su belleza, su simpatía, su inteigencia.
Que se le pudran los ojos para que ya no te pueda ver.
Que se le caigan las orejas, para que ya no pueda oir tus palabras. Tu música.
Que se queme toda su piel, para que ya no pueda sentir el roce tibio de tus manos.
No puedo seguir viviendo con la conciencia de que ella está ahí.
Desde ahora mi vida gira en torno a su aniquilación.
Quiero que muera, pero antes que sufra por haberme quitado mi lugar.
Voy a tomarme mi tiempo al torturarla, voy a poner especial dedicación en cada detalle.
Para que sufra infinitamente cada segundo, como yo sufro cada segundo de imaginarla contigo.
No me conoce y no me quiere conocer.

Ahora sólo tengo que encontrarla.
Ahora sólo tiene que existir.

Odio soñarte mirando a alguien más.

lunes 22 de junio de 2009

Directo de bocetolandia...



Hoy estuvo Liniers en una librería de Providencia, aquí en Santiago.
Por supuesto fui, para encontrarme con mucha gente muy feliz y emocionada que iba a que le firmaran sus libros.
Estoy muy feliz y no quiero escribir más... pero les presumo mi foto con Liniers y mi Fellini original y to-do.

jueves 18 de junio de 2009

Cha cha cha...

Charmín!...
Hoy me acordé de cuando fuí a Nueva York y visité el lugar más surreal de todos los tiempos. Unos baños públicos, gratis, limpios, con charmín, en una sala llena de gente feliz con guantes como de oso, chamarras oficiales de charmín, pantallas donde se podía ver la coreografía oficial de la canción oficial de charmín, una tarima para que te subieras a bailar, y como era diciembre, un trineo con un santa para que te tomaras fotos. A la salida, un mostrador en donde te preguntaban de qué parte del mundo eras y te ponían en un mapa donde decía cuántas personas de qué parte del mundo habían visitado el lugar. Y lo mejor de todo: cuando salías del baño, te aplaudían y bailaban.

No sé por qué me acordé, si yo compro del papel más barato que hay.

Como sea, estas dos semanas van a ser un poco horribles porque tengo trabajos finales que entregar, así que tal vez sería buena idea no estar todo el día en twitter, facebook, msn y esas cosas del diablo que te absorben el cerebro.

Oh! ayer vi a Los Tres y fue (obviamente) genial. Es la segunda vez que los veo en vivo (la canción que tocaron con Cafe Tacuba no cuenta) y cada vez me gustan más.
Tocaron el jefe de jefes.

Y bueno, ya me voy a bañar, desayunar, estudiar un poquito y todas esas cosas que la gente decente hace antes de la una de la tarde.


sábado 13 de junio de 2009

I´m good, I´m gone.

Un día me desperté y estaba muerta.
Estaba tan muerta, que no se cómo no me había empezado a pudrir ya. No sé cómo mi cuarto no estaba lleno de moscas. No sé cómo mis compañeros de casa no habían notado el olor.
Lo pensé un momento. Andaba muerta por la vida. Hablaba muerta con la gente. Más gente muerta y uno que otro que se salía del patrón y estaba bien pero bien vivo. No sé cómo al verlos no me di cuenta de lo muerta que estaba. La ceguera debe ser uno de esos males que vienen cuando te mueres. Empecé a notar todo a mi al rededor. Eso vino poco a poco. Sentía tanta envidia de lo vivo que me hubiera querido morir, si no hubiera estado muerta ya.

Y de pronto me dí cuenta. No tenía por que aguntarlo. Sólo tenía que pararme y decir:

¡YA NO QUIERO ESTAR MUERTA!

Y entonces empezar a vivir.

Ya no quiero estar muerta.

Un día me desperté y estaba viva.

jueves 11 de junio de 2009

¿Por qué me fui?

video
Por qué te vas- Javier Álvarez

[Perdón por la lavadora, pero quería esa versión]